El presente modelo se suma a la colección Ferrari China Limited Edition, una serie limitada de tan sólo una docena de unidades que se distingue por la inclusión de ornamentos exclusivos del delicado arte oriental, que resaltan de modo harmónico en una interesante mezcla entre el diseño mandarín y la modernidad latente en los coches del Cavallino Rampante.
El presupuesto recaudado con la venta del nuevo modelo se destinará a un plan de ayuda para la formación de jóvenes chinos como ingenieros de automoción. Ferrari subastará la obra el 3 de noviembre y el acto servirá de promoción a la marca italiana, interesada en expandir sus negocios en China, un país a tener muy en cuenta en el mundo empresarial y económico, al constituir a día de hoy uno de los principales mercados emergentes.

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